Cine Medioambiental: 100 años de naturaleza y ficción

Cine medioambiental: 1OO años de naturaleza y ficción

Para este inicio de temporada, tras el parón estival, hoy me presento con un artículo muy especial. Y es que como no solo de libros se nutre el alma humana, en esta ocasión toca escribir sobre cine. Y en concreto, sobre cine medioambiental.

Si has indagado en este sitio ya sabrás que, además de escribir, me apasionan los libros y la lectura, pero también me interesa mucho el cine. No en vano, el cine se ha alimentado de manera habitual de obras literarias que, con posterioridad, han sido adaptadas a la gran pantalla. Pues bien: esto también ha sucedido con el tema que hoy me ocupa.

Es incuestionable, el cine es una poderosa herramienta de transmisión de cultura y conocimiento universal. Yendo más allá, y respecto al cine de temática medioambiental, tanto planos y secuencias como música, comunicación gestual, ángulos de cámara o los propios silencios, forman parte del lenguaje cinematográfico e interpelan al espectador hacia reflexiones que, como la literatura, nos ayudan a comprender los problemas actuales.

Y es que, en definitiva, el cine medioambiental nos permite adquirir una visión certera sobre el mundo que habitamos, la relación del ser humano con la naturaleza, o la destrucción (y conservación) de espacios naturales acercándonos a la concienciación sobre asuntos que nos conciernen y afectan a todos.

Pero hay más; porque este tipo de cine nos descubre otras realidades ajenas a la vorágine comercial de las grandes producciones del celuloide, hasta el punto de que numerosos cineastas se han aproximado al cine medioambiental desde una vocación de servicio público para implicarse en la defensa de la naturaleza. 

Dentro del cine medioambiental encontramos, por un lado, los documentales de no ficción que acaparan el interés de certámenes temáticos, y por otro, largometrajes de ficción comerciales, de gran pantalla y basados o no en hechos reales.

A estos últimos van dedicadas estas líneas, con películas categorizadas desde una percepción personal para facilitar su ubicación temática.

100 AÑOS DE NATURALEZA Y FICCIÓN (1922-2021)

La primera evolución en la historia del cine se produjo cuando a la belleza del escenario natural se añadió un hilo conductor sobre el estilo de vida de la comunidad humana en un determinado espacio natural. 

Robert Flaherty fue el primer cineasta que dejó constancia de su interés por la naturaleza. Nanuk, el esquimal (Nanook of the North, EE.UU., 1922) y Hombres de Aran (Man of Aran, Reino Unido, 1934) son referencia en el inicio del género documental.

 

TERRITORIOS, ETNIAS Y EXPLORACIÓN

Los dientes del diablo (The Savage Innocents, Reino Unido, 1960) de Nicholas Ray se centró en mostrar la cultura esquimal desde una visión etnográfica.

Aguirre la cólera de Dios (Aguirre, der Zorn Gottes, Alemania, 1972) y Fitzcarraldo (Alemania, 1982) de Werner Herzog son pioneras en el campo de la exploración por parte de científicos y aventureros. 

La última ola (The last wave, Australia, 1977) de Peter Weir es un thriller que retrata el choque entre la población colonizadora y la premonición de los aborígenes ante la catástrofe medioambiental.

Donde sueñan las verdes hormigas (Wo die grünen Ameisen träuden, Alemania, 1984) de Werner Herzog plasma la vida de los aborígenes australianos frente a la incomprensión de los técnicos de la industria minera.

Greystoke (Greystoke: The legend of Tarzan, lord of the apes, EE.UU., 1984) de Hugh Hudson y Bailando con lobos (Dances with Wolves, EE.UU., 1990) de Kevin Costner incluyen un evidente mensaje sobre la protección de la naturaleza y las etnias.

Mis aventuras con Nanuk el esquimal (Kabloonak, Canadá, 1994) de Claude Massot recrea en ficción semidocumental el rodaje de Robert Flaherty en 1922 y su relación con el pueblo inuit.

También la lluvia (España, 2010) de Iciar Bollain genera una interesante reflexión sobre el presente a partir del relato histórico colonizador y el debate ecológico-político sobre el agua como recurso natural en Bolivia. 

LA SELVA AMAZÓNICA, PULMÓN VERDE

La selva esmeralda (The Emerald Forest, Reino Unido, 1985) de John Boorman muestra la destrucción de la selva amazónica con el fin de construir una gran presa. Un film de gran repercusión basado en hecho reales.

Jugando en los campos del Señor (At Play in the Fields of the Lord, EE.UU., 1991) de Hector Babenco narra el impacto en la población indígena del Amazonas de la llegada de los misioneros.

Los últimos días del edén (Medicine Man, EE.UU., 1992) de John McTierman, Fuego en el Amazonas (Fire of the Amazon, EE.UU., 1993) de Luis Llosa y Estación ardiente (The Burning Season, EE.UU., 1994) de John Frankenheimer, film televisivo sobre el ecologista asesinado Chico Mendes, muestran el activismo en defensa de la selva.

Birdwatchers. La terra degli uommi rossi (Brasil, 2008) de Marco Bechis plantea la cuestión social y ecológica relacionada con las tribus que viven en reservas como atracción de turistas y observadores de aves. 

Xingu: La misión al Amazonas (Xingu, Brasil, 2012) de Cao Hamburger narra la aventura de los hermanos Villas-Boas que llevó en 1961 a la creación de un parque nacional y su reserva indígena.

El abrazo de la serpiente (Colombia, 2015) de Ciro Guerra aborda el encuentro de culturas y sugiere elementos auto-reflexivos que tienen que ver con la actual agenda ecológica y postcolonial. 

ARMONIA CON LA NATURALEZA

Las aventuras de Jeremiah Johnson (Jeremiah Johnson, EE.UU., 1972) de Sydney Pollack es pionera en películas donde el paisaje se convierte en protagonista de primer orden.

Dersu Uzala (URSS, 1975) de Akira Kurosawa es un poema de naturaleza y conocimiento, de ecología y humanismo sin demostraciones panfletarias, que persigue la compresión del entorno.

El árbol de los zuecos (L´Albero degli Zoccoli, Italia, 1978) de Ermanno Olmi es una muestra del neorrealismo italiano en un retrato de la sacrificada vida de los campesinos de Lombardía.

La balada de Narayama (Narayama Bushi-ko, Japón, 1983) de Shohei Imamura refleja la rotundidad de los procesos naturales de la vida en un film que obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

Himalaya (Nepal, 1999) de Eric Valli y El último cazador (Le Dernier Trappeur, Francia, 2004) de Nicolas Vanier constituyen miradas etnográficas sobre la lucha cotidiana de los habitantes de las montañas y el respeto al equilibrio natural.

Charisma (Japón, 1999) de Kiyoshi Kurosawa es un extraño film con personajes peculiares que intentan conciliar sensibilidades sobre el futuro de un árbol y el bosque. Una alegoría ecológica sobre la dicotomía entre individuo/sociedad o campo/ciudad.

Ága (Bulgaria, 2018) de Milko Lazarov narra la vida, entre la sociedad tradicional y moderna, de un matrimonio esquimal amenazada por el deshielo. Ganadora de la Espiga Verde de la SEMINCI galardón dedicado a películas de temática medioambiental. 

LA NATURALEZA COMO ESCENARIO VITAL

Cuando vuelvan las ballenas (When the Whales Came, Reino Unido, 1989) de Clive Rees es una historia de amistad, dramatismo y ecología con el trasfondo de la Primera Guerra Mundial.

Urga, el territorio del amor (Urga, URSS, 1991) de Nikita Mikhalkov narra la amistad entre un pastor y un camionero, y el choque económico y cultural existente entre las estepas de Mongolia y la ciudad. Ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia.

El rio de la vida (A River Runs Through It, EE.UU., 1992) de Robert Redford es un bello film donde los paisajes fluviales y la pesca son nexos que fortalecen la unión entre dos hermanos.

Siete años en el Tibet (Seven Years in Tibet, Francia, 1997) de Jean-Jacques Annaud es un canto a la amistad, con las montañas del Tibet como escenario, de la relación establecida entre el alpinista austriaco Heinrich Harrer y el Dalai Lama. 

La fortuna de vivir (Les Enfants du Marais, Francia, 1999) de Jean Becker, Nadie quiere la noche (España, 2015) de Isabel Coixet o Nuestra vida en la Borgoña (Ce qui nous lie, Francia, 2017) de Cédric Klapisch evidencian los valores de la experiencia vital que supone ser parte de un paisaje envolvente.

El Renacido (The Revenant, EE.UU., 2018) de Alejandro G. Iñárritu es una  aventura de acción épica que plasma la cruda supervivencia en plena naturaleza.

VIDA RURAL 

Río salvaje (Wild River, EE.UU., 1960) de Elia Kazan es un clásico que abrió el camino al drama rural y la problemática de la defensa del territorio.

Tasio (España, 1984) de Montxo Armendáriz es la historia de un carbonero navarro que renuncia al éxodo rural para seguir viviendo en la naturaleza. Por su parte,  El río que nos lleva (España, 1988) de Antonio del Real narra la aventura de los últimos gancheros, un film declarado de interés por la UNESCO por su contribución a la defensa de los valores culturales y ecológicos del Alto Tajo castellano.

El manantial de las colinas (Jean de Florette, Francia, 1986) de Claude Berri, donde el amor a la tierra se contrapone a la ambición, la apatía y los intereses particulares, y El prado (The Field, Irlanda, 1990) de Jim Sheridan que pone de manifiesto que la tierra es de quien la trabaja en armonía con la tradición y frente a la especulación.

La lengua de las mariposas (España, 1999) de José Luis Cuerda, La chica de París (Une hirondelle a fait le printemps, Francia, 2001) de Christian Carion o Cien clavos (Centochiodi, Italia, 2007) de Ermanno Olmi muestran el medio rural como espacios de convivencia con la naturaleza.

La escuela de la vida (L´École Buissionnière, Francia, 2017) de Nicolas Vanier teje una trama costumbrista cargada de sentimientos, bellas imágenes de paisajes naturales y un evidente mensaje ecologista.

Lo que arde (O que arde, España, 2019) de Oliver Laxe es un canto a la vida rural en Galicia, donde belleza y destrucción interpelan al espectador respecto de los incendios forestales y el supuesto pirómano protagonista. 

NATURALISMO Y MINIMALISMO

La isla desnuda (Hadaka no shima, Japón, 1960) de Kaneto Shindô mostró la dureza de la vida en el medio natural desde un cine intimista, sin diálogos, con la imagen como narradora del drama.

Los sueños de Akira Kurosawa (Akira Kurosawa´s Dreams, Japón, 1990) es un largometraje que consta de ocho cortometrajes independientes basados en las ensoñaciones del propio Kurosawa; algunos de clara reflexión ecologista. 

Primavera, verano, otoño, invierno…y primavera (Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom, Corea del Sur, 2003) de Kim Ki-duk se basa en el cambio de estaciones como metáfora sobre el aprendizaje vital.

El perro mongol (Die Hoehle des gelben Hundes, Alemania, 2005) de B. Davaa muestra la dignidad, el humanismo y la naturalidad de la vida nómada.

Las cuatro estaciones (Le quattro volte, Italia, 2010) de M. Frammartino plasma los ciclos vitales desde el minimalismo. Corn Island (Simindis kundzuli, Georgia, 2014) de George Ovashvvili es una joya poética visual desde la sencillez naturalista.

Armugán el último acabador (España, 2020) de Jo Sol es una honda reflexión sobre la muerte desde una visión ecologista y naturalista de la vida en el Pirineo aragonés.

EXPERIMENTACIÓN Y ANIMACIÓN

Koyaanisqatsi (EE.UU., 1982) de Godfrey Reggio es un ejemplo de cine experimental entre el documental y la ficción que interpela a la reflexión sobre la situación del planeta. Película sin actores ni voz humana, en una combinación única de imágenes y música. Una trilogía que completan Powaqatsi (EE.UU., 1988) y Naqoyqatsi (EE.UU., 2002). 

Baraka (EE.UU., 1992) y Samsara (EE.UU., 2011) de Ron Fricke son dos largometrajes en la misma línea de experimentación basada en imágenes y  sonido.

Cuando el viento sopla (When the Wind Blows, Reino Unido, 1986) de Jimmy T. Murakami y El hombre que plantaba árboles (L´homme qui plantait des arbres, Canadá, 1987) de Frédérick Back son clásicos de animación medioambiental para adultos.

Nausicaä del Valle del Viento (Kaze no Tani no Naushika, Japón, 1984), La princesa Mononoke (Mononoke-hime, Japón, 1997) y El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no kamikakushi, Japón, 2001) son parte del interesante trabajo del cineasta Hayao Miyazaki.

Wall.E (EE.UU., 2008) de A. Stanton, La tortuga roja (La Tortue rouge, Francia, 2016) de M. Dudok de Wit, The Wonderland (Japón, 2019) de K. Hara y la reciente Wolfwalkers: espíritu de lobo (Wolfwalkers, Irlanda, 2020) de T. Moore y R. Stewart son otros ejemplos en esta categoría.

EL HOMBRE Y LOS ANIMALES

Kes (Reino Unido, 1969) de Ken Loach está considerada como piedra angular del cine naturalista. Aborda la relación entre un joven y un pequeño halcón bajo el ambiente social de un pueblo minero del norte de Inglaterra.

El oso (L´Ours, Francia, 1988) de Jean-Jacques Annaud reproduce la vida y riesgos que amenazan a la fauna salvaje en una visión casi documental y con un oportuno mensaje ecologista. 

El gran azul (Le Gran Bleu, Francia, 1988) de Luc Besson o Colmillo blanco (Jack London´s White Fang, EE.UU., 1991) de Randal Kleiser son dos películas míticas sobre el amor y la interacción entre el hombre y los animales.

Lobo (Loup, Francia, 2009) de Nicolas Vanier es un film de aventuras sobre la naturaleza, la fauna y los paisajes de Siberia, y Entrelobos (España, 2010) de Gerardo Olivares muestra la relación del hombre con el lobo ibérico basada en hechos reales ocurridos en Sierra Morena.

El último lobo (Wolf Totem, China, 2015) de Jean-Jacques Annaud es una fábula ecologista de gran belleza visual que narra la estrecha relación de los pastores nómadas con los lobos en Mongolia.

El faro de las orcas (España, 2016) de Gerardo Olivares plantea la especial relación de los protagonistas con la fauna y el paisaje de la Patagonia argentina.

Togo (EE.UU., 2019) de Ericson Core versa sobre la aventura de unos perros de trineo para salvar de la difteria a los niños de un poblado de Alaska.

CONSERVACIÓN DE LA FAUNA SALVAJE

Muerte en los pantanos (Wind Across the Everglades, EE.UU., 1958) de Nicholas Ray, centrada en la protección de las aves en Florida, es una de las primeras películas que reflejaron la conservación de la fauna salvaje.

Los lobos no lloran (Never Cry Wolf, EE.UU., 1983) de Carroll Ballard es la aventura de un científico ecologista que investiga la extraña muerte de caribúes.

Gorilas en la niebla (Gorillas in the MIst, EE.UU., 1988) de Michael Apted es una película sobre el activismo de Dian Fossey y su heroica labor de estudio y conservación de los gorilas de montaña. Basada en hechos reales, obtuvo cinco nominaciones al Oscar.

Volando libre (Fly Away Home, EE.UU., 1996) de Carroll Ballard es una película familiar con argumento conservacionista verídico. Volando juntos (Donne-moi des Alles, Francia, 2019) de Nicolas Vanier, basada en los mismos hechos, lleva implícito el mensaje sobre el peligro de extinción de las aves migratorias.

¿Para qué sirve un oso? (España, 2011) de Tom Fernández es una comedia rodada en Asturias que invita a la reflexión respecto de la cuestión ecológica, la conservación de la fauna y el papel de los científicos.

Una aventura extraordinaria (Big Miracle, EE.UU., 2012) de Ken Kwapis cuenta la historia real de tres ballenas atrapadas en el hielo del ártico y el empeño por salvarlas de un periodista y una voluntaria de Greenpeace. 

Hermanos del viento (Brothers of the Wind, Austria-España, 2015) de Gerardo Olivares y Otmar Penker destaca por las espectaculares imágenes de la fauna y el paisaje de los Alpes.

ACTIVISMO ECOLOGISTA

Votad al señor alcalde (La Zizanie, Francia, 1978) de Claude Zidi es una comedia con toques de activismo ecologista, y El árbol, el alcalde y la mediateca (L´Arbre, le Maire et la Médiathèque, Francia, 1993) de Eric Rohmer plantea el debate sobre ecología política y las prioridades ciudadanas.

Búho Gris (Grey Owl, Canadá, 1999) de Richard Attemborough narra la vida del escritor inglés Archibald Belaney, leyenda del ecologismo e icono de los nativos americanos.

Cenizas del cielo (España, 2008) de José Antonio Quirós, en la que un viajero escocés y un campesino se unen en favor del cierre de una central térmica en Asturias. No pasarán (No pasaran, Francia, 2009) de E. Martin y E. Caussé, es una comedia inspirada en la resistencia verídica contra la construcción de una autopista en los Pirineos. Ambas son ejemplos de lucha popular medioambiental. 

El último cazador (The Hunter, Australia, 2011) de Daniel Nettheim es un thriller sobre las difíciles relaciones entre la industria biofarmacéutica y la naturaleza y donde un mercenario encargado de capturar al último tigre de Tasmania se ve envuelto en un clima de conflicto entre madereros y ecologistas.

Night Moves (EE.UU., 2013) de Kelly Reichardt es un drama centrado en las profundas convicciones de tres ecologistas que pretenden volar una presa, y The East (EE.UU., 2013) de Zal Batmanglij un eco-thriller en el que una empleada de una compañía se infiltra en un grupo ecologista radical.

El olivo (España, 2015) de Iciar Bollain narra la lucha de una joven por recuperar un árbol centenario que sirve como decorado en una sede empresarial. La película evidencia la especulación que sufre el mediterráneo. 

Desierto de fuego (Salt and Fire, Alemania, 2016) de Werner Herzog es un thriller ecologista rodado en el Salar de Uyuni (Bolivia) que relata el secuestro de una científica que investiga un desastre medioambiental. 

La mujer de la montaña (Woman at War, Islandia, 2018) de Benedikt Erlingsson encarna el espíritu resistente del ecologismo en lucha contra las empresas que ponen en riesgo la naturaleza de Islandia. La protagonista se divide entre su deseo de ser madre y la necesidad de proteger el medio ambiente. 

Vincent (Vincent and the end of the world, Francia, 2016) de C. Van Rompaey es un joven ecologista dispuesto a sacrificar su vida por defender el medio ambiente, y Un pequeño plan… como salvar el planeta (La Croisade Francia, 2021) de Louis Garrel sobre el empeño de un niño en llevar a cabo una cruzada de jóvenes por el clima.

LUCHA FRENTE A INTERESES ECONÓMICOS 

El Informe Pelícano (The Pelican Brief, EE.UU., 1993) de Alan J. Pakula es una intriga criminal sobre la pretensión de convertir una reserva ecológica en un complejo petrolífero, y En tierra peligrosa (On Deadly Ground, EE.UU., 1994) de Steven Seagal un film de acción y épica medioambiental frente a intereses empresariales sin escrúpulos.

Acción civil (A Civil Action, EE.UU., 1998) de Steven Zaillian, Michael Clayton (EE.UU., 2007) de Tony Gilroy y Erin Brockovich (EE.UU., 2000) de Steven Soderbergh narran luchas judiciales bajo el argumento de la defensa medioambiental frente a la contaminación. El jardinero fiel (The Constant Gardener, Reino Unido, 2005) de Fernando Meirelles evidencia las prácticas corruptas de las empresas farmacéuticas. 

Tierra prometida (Promised Land, EE.UU., 2012) de Gus Van Sant es un film ecologista que denuncia las técnicas de manipulación que emplean las grandes empresas para lograr sus propósitos, en este caso construir pozos de gas con la polémica técnica del fracking.

Aguas oscuras (Dark Waters, EE.UU., 2019) de Todd Haynes es un thriller ecologista sobre el trabajo de un abogado en la investigación y denuncia de la contaminación de las aguas provocada por la empresa química DuPont. 

El fotógrafo de Minamata (Minamata, Reino Unido, 2020) de Andrew Levitas es un film sobre el fotoperiodista E. Smith cuyas imágenes en los años 70 difundieron los devastadores efectos de la contaminación en un pueblo de Japón. 

DEFENSA DE LA TIERRA 

Un tipo genial (Local Hero, Reino Unido, 1983) de Bill Forsyth narra la historia de un pueblo escocés que lucha por preservar su entorno frente a la construcción de una refinería. Envuelto en el paisaje y los valores de la comunidad el protagonista acaba cuestionando el proyecto. 

Adiós a Matiora (Proshchanie s Maryoroj, URSS, 1983) de Elen Klimov es un alegato de amor por la naturaleza, la tierra y los ancestros de una aldea que desaparecerá bajo las aguas de un gran embalse. 

Un lugar llamado Milagro (The Milagro Beanfield War, EE.UU., 1988) de Robert Redford aborda la problemática de la lucha por el agua de unos campesinos frente a un grupo de empresarios que pretende construir un centro de recreo en las tierras de su comunidad.

Un lugar en el mundo (Argentina, 1992) de Adolfo Aristarain muestra cómo la llegada de un geólogo español contratado por un cacique local para buscar petróleo transforma la vida de unos campesinos en Argentina. Ganó la Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián.

Una vida larga y feliz (Dolgaya schastlivaya zhizn, Rusia, 2013) de Boris Khlebnikov es un drama rural centrado en la especulación de la tierra en el entorno de los bellos paisajes del norte de Rusia.

CONVIVENCIA CON LA NATURALEZA 

Defensa (Deliverance, EE.UU., 1972) de John Boorman es un legendario thriller de aventuras con el trasfondo de un mensaje ecologista sobre la exacerbada capacidad del hombre para invadir la naturaleza. 

La playa (The Beach, EE.UU., 2000) de Danny Boyle es un film en cuyo argumento subyace una clara reflexión sobre la masificación turística de los espacios naturales y la falta de respeto hacia la naturaleza.

Hacia rutas salvajes (Into the Wild, EE.UU., 2007) de Sean Penn es una historia de supervivencia real sobre un joven que deja atrás su vida en la ciudad para entrar en contacto con los paisajes salvajes de Alaska. 

Grito de piedra (Cerro Torre: Schrei aus Stein, Alemania, 1991) de Werner Herzog,  127 horas (127 Hours, EE.UU., 2010) de Danny Boyle o Everest (EE.UU., 2015) de Baltasar Kormákur son filmes de alpinismo y aventura con una crítica al excesivo afán de conquista o a la masificación de las montañas.

El viaje de tu vida (Tracks, Australia, 2013) de John Curran, Alma salvaje (Wild, EE.UU., 2014) de Jean-Marc Vaillée y Un paseo por el bosque (A Walk in the Woods, EE.UU., 2015) de Ken Kwapis, son ejemplos de películas de viaje, senderismo y aventura en armonía con la naturaleza.

DE UTOPÍAS, REBELDÍA Y VIDA ALTERNATIVA

La costa de los mosquitos (The Mosquito Coast, EE.UU., 1986) de Peter Weir muestra la rebeldía frente al consumismo, y la obsesión de un padre de familia en la búsqueda de una vida más natural y armoniosa con el entorno.

Bienvenido a Veraz (Veraz, España-Francia, 1991) de Xavier Castaño es una fábula ecologista bajo el prisma de un anciano que vive en los Pirineos, y Bajo la piel de lobo (España, 2017) de Samu Fuentes narra, desde el lado más salvaje, la vida del último habitante de un pueblo de montaña que vive de la venta de las pieles de animales que caza.

El planeta libre (La Belle Verte, Francia, 1996) de Coline Serreau refleja la vida en comunidad en una crítica desde la fantasía a una sociedad medioambientalmente inviable e incapaz de satisfacer las necesidades humanas. 

Captain Fantastic (EE.UU., 2016) de Matt Ross gira en torno al estilo de vida alternativo de una familia que decide vivir al margen de la sociedad desde una sólida educación filosófica, ecológica y libertaria.

Nomadland (EE.UU., 2020) de Chloé Zhao, ganadora de tres Oscars en 2021, es un film que critica un sistema que deja de lado a los que menos tienen mientras reflexiona sobre la necesidad del ser humano de estar en conexión con la naturaleza y alejado del consumismo. 

ENERGÍA NUCLEAR Y CONTAMINACIÓN 

El síndrome de China (The China Syndrome, EE.UU., 1979) de James Bridges muestra a dos periodistas que descubren un accidente en una central nuclear. Obtuvo el galardón a la mejor película en los Globos de Oro de 1979. 

Silkwood (EE.UU., 1983) de Mike Nichols es un film basado en hechos reales donde una trabajadora de una central nuclear pone de manifiesto las dudosas medidas de seguridad de la planta. 

El día después (The Day After, EE.UU., 1983) de Nicholas Meyer y Lluvia negra (Black Rain, Japón, 1989) de Shohei Imamura son dos impactantes películas que plasman los devastadores efectos de la contaminación radioactiva. 

Decay (Raspad, URSS., 1990) de M. Belikov, Chernobyl: The Final Warning (EE.UU., 1991) de A. Page, Land of Oblivion (La terre outragée, Francia, 2011) de M. Boganim, Innocent Saturday (V Subbotu, Rusia, 2011) de A. Mindadze y Chernobyl: Abyss (Kogda padali aisty, Rusia, 2021) de D. Kozlovsky reflejan el accidente de la central nuclear de Chernobyl de 1986.

Odayaka (Japón, 2012) de Nobuteru Uchida, The Land of Hope (Japón, 2012) de Sion Sono, Pandora (Corea del Sur, 2016) de P. Jeong-Woo, Recuerdos de Fukushima (Grüsse aus Fukushima. Alemania, 2016) de Doris Dörrie y Fukushima: amenaza nuclear (Fukushima 50, Japón, 2020) de S. Wakamatsu se inspiraron en la catástrofe nuclear de Fukushima de 2011.

CIENCIA FICCIÓN Y CATÁSTROFE ECOLÓGICA

Contaminación (No Blade of Grass, Reino Unido, 1970) de Cornel Wilde, la fábula ecologista Naves misteriosas (Silent running, EE.UU., 1972) de Douglas Trumbull o Cuando el destino nos alcance (Soylent Green, EE.UU., 1973) de Richard Fleischer son pioneras en el cine fantástico medioambiental.

Blade Runner (EE.UU., 1982) de Ridley Scott recoge un futuro muy negativo, más negro aún en la segunda parte Blade Runner 2049 (EE.UU., 2017) de Denis Villeneuve que recrea un futuro devastado por el desastre ecológico. 

Waterworld (EE.UU., 1995) de K. Reynolds, El día de mañana (The Day After Tomorrow, EE.UU., 2004) de R. Emmerich, la versión ecologista del clásico de R. Wise Ultimátum a la Tierra (The day the earth stood still, EE.UU, 2008) de S. Derrickson, la metáfora de la crisis ecológica de Avatar (EE.UU., 2009) de James Cameron o Interstellar (EE.UU., 2014) de Christopher Nolan, son otros ejemplos de eco-ficción.

Marea negra (Deepwater Horizon, EE.UU., 2016) de Peter Berg está basada en la catástrofe ecológica provocada en 2010 por una plataforma petrolífera en el golfo de México, aunque se centra en el sacrificio humano y no en la cuestión medioambiental. 

La nube (La nuée, Francia, 2020) de Just Philippot es un film catastrofista cuya reflexión radica en la crítica a la producción intensiva de los recursos naturales.

2067 (Australia, 2020) de Seth Larney es un relato de ciencia ficción en un futuro distópico donde el cambio climático ha erradicado la vida vegetal del planeta.

Dune (EE.UU., 2021) de Denis Villeneuve, sin olvidar la versión de 1984 de David Lynch, es una epopeya ecologista de ciencia ficción inspirada en la obra escrita por Frank Herbert en 1965 en la que ya advirtió del desarrollo salvaje que saquea los recursos naturales.

ECO-TERROR Y SUSPENSE

Profecía maldita (Prophecy, EE.UU., 1978) de John Frankenheimer es pionera en el desarrollo del cine de terror con mensaje ecologista. Narra el conflicto entre nativos norteamericanos y una empresa papelera que contamina sus aguas.

Largo fin de semana (Long weekend, Australia, 1978) de Colin Eggleston conjuga el terror metafísico y la falta de respeto a la naturaleza. 

El farmacéutico de guardia (Le pharmacien de garde, Francia., 2003) de Jean Veber es la actitud de un boticario en defensa del medio ambiente para el que todo vale, incluido el asesinato.

El incidente (The Happening, EE.UU., 2008) de M. N. Shyamalan, The Bay (EE.UU., 2012) de Barry Levinson y Strange Nature (EE.UU., 2018) de Jim Ojala son distintos ejemplos de cine fantástico de eco-terror.

El infierno verde (The Green Inferno, EE.UU., 2013) de Eli Roth transmite un mensaje sobre la destrucción del Amazonas con un extenso prólogo ecologista previo a los momentos finales de cine gore.

La última lección (L´heure de la sortie, Francia., 2018) de Sébastien Marnier es una fantasía ecologista, thriller psicológico donde la actitud de un grupo de superdotados estudiantes perturba las conciencias en la era del cambio climático.

Unearth (EE.UU., 2020) de J.C. Lyons y D. Swies es una película en la que el terror con mensaje ecológico surge de los efectos de la extracción de gas a través del fracking.

El misterio de Block Island (The Block Island Sound, EE.UU., 2020) de K. y M. McManus y Gaia (Sudáfrica, 2021) de Jaco Bouwer son películas de eco-terror que ponen de manifiesto la irresponsabilidad y el desprecio humano hacia el medio ambiente y el funcionamiento de los ecosistemas.

Por último, y a la espera de su estreno, reseñar Infierno verde (Costa Rica, prev. 2023) de Laura Astorga. Becado en su desarrollo por el Festival de Cannes, es un eco-thriller de terror que narra la investigación basada en hechos verídicos sobre la extraña muerte de tres ecologistas costarricenses en 1994.

Y esto es todo; Espero que este post resulte de tu interés.

¿Qué te parece esta selección de cine medioambiental?

Imagen Portada de Gerd Altmann en Pixabay; Imágenes por orden de aparición: 1 Imagen de René Hillen en Pixabay; 2 Imagen de DEZALB en Pixabay; 3 Imagen de Aurore Duwez en Pixabay; 4 Imagen de andrea candraja en Pixabay; 5 Imagen de steve felberg en Pixabay; 6 Imagen de Bela Geletneky en Pixabay; 7 Imagen de ELG21 en Pixabay; 8 Imagen de Darkmoon_Art en Pixabay;  9 Imagen de Foto-Rabe en Pixabay; 10 Imagen de Carroll MacDonald en Pixabay;  11 Imagen de HannesHorrible en Pixabay 

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